Concurso Barrio Orma

Casas colectivas
Manzana de 300m y el río
El lote para las 200 viviendas es muy particular dentro del tejido de Buenos Aires: un lote largo y angosto entre el paredón de Clarín al norte, y el río al sur. Solo que la vista al río no es directa, sino que linda con unos lotes que sí tienen la vista. En resumen, tiene una forma especial y está en un punto geográfico con un paisaje interesante, pero las vistas son malas. Éste punto es muy importante, porque de alguna manera nos obliga a crear nuestro propio paisaje. Por otra parte, los 300m de largo del lote, también implican la necesidad de generar permeabilidad, es por esto que se orientaron las viviendas en sentido E/O en vez de N/S, pudiendo así generar vistas cruzadas hacia el río.
La villa y el camino de sirga
Uno de los problemas actuales del lote es la accesibilidad. La villa 21-24 y Zabaleta, es el único sector urbano/residencial hacia el río, aislados del resto del tejido residencial por una serie de equipamientos, vías de ferrocarril e industrias. Un pequeño tejido residencial alrededor de las plazas Magaldi-Unamuno también acompaña esta isla. La continuidad del camino de sirga siguiendo el meandro de Brian, va a ser un importante conector que ayudará a integrar este sector residencial a la ciudad. La villa, más que ser un problema, en éste caso es la garantía de la llegada de la ciudad al nuevo paseo costero.
El lote tiene acceso desde el oeste por la calle Luna, que está muy desarrollada comercialmente y hacia el este tiene salida hacia la Av. Vélez Sarsfield, que conecta con la parte más residencial de Barracas y con el puente Victorino de la Plaza. La construcción de viviendas en este lote genera una continuidad de programa entre la villa y Barracas, lo cual colabora a integrar esta isla residencial al circuito urbano.
Casas colectivas
Los residentes de las nuevas viviendas van a ser en su mayoría habitantes relocalizados de la villa, en particular del sector que se demuele para poder continuar el camino de sirga. La cercanía del lote, además de enriquecer los lazos sociales y económicos existentes, debería mantener las ventajas del lugar que dejan, y al mismo tiempo mejorar todas aquellas características que dificultan la habitabilidad.
Parcelas, escalas de verde y relación público/privado
Al contrario de la lógica de lo construido, los consorcios no están armados en  relación a los bloques, sino alrededor del espacio común. La división de las parcelas pasa por medio de los bloques, evitando
cortar el espacio abierto en tiras angostas; unas calles/plazas hacen la transición de la calle a la casa con arbolado, iluminación y equipamiento para distintos usos comunes: fuente, parrillas, bancos, estacionamiento de motos y bicicletas, depósito, baño, mesas y juegos para niños. Éste espacio intermedio sigue la tradición del conjunto Los Andes, de Fermín Bereterbide, donde el espacio amplio pero controlado es un buen sitio para la recreación de niños y adultos. A la vez, al utilizar una tipología de bloque aterrazado, todas las viviendas tienen un gran espacio exterior que supera el pedido por las bases sin utilizar más FOT. Las viviendas de PB están separadas del espacio común por una franja/jardín de 2,6m de profundidad, asegurando la intimidad de las viviendas.
Las terrazas jardín y los jardines en PB, aseguran a la vez un paisaje verde y la retención de agua de lluvia, mejorando la capacidad de absorción de agua y haciendo más lento su llegada al sistema de alcantarillado. El sistema de arbolado de los espacios comunes funciona de parasol Este/Oeste, ayudando al sistema de persianas en el control de luz y temperatura.
Crecer y cambiar
En todos los grupos sociales los modelos familiares cambian constantemente. Pero en los de menos recursos económicos es más difícil mudarse en el momento que las familias crecen. El modelo de bloque aterrazado permite crecimiento a todas las unidades, sacrificando parte del espacio exterior en pos de la expansión de la vivienda. A su vez, la poca profundidad del bloque y el amplio espacio común de acceso, garantizan la buena ventilación y las buenas vistas de todas las unidades. A su vez, las unidades que dan a la calle Orma tienen en la esquina un espacio libre, que es muy propicio al uso como espacio comercial.
Torres en las puntas
Las esquinas de la calle Luna y la calle Agustín Magaldi están diseñadas de forma diferenciada. Son unas torres compactas que permiten cerrar el conjunto y no dejar viviendas aterrazadas expuestas sin intimidad, a la vez que su compacidad permite llegar al número de unidades exigidas. Son los únicos bloques con ascensor y, para poder cumplir con el objetivo de tener consorcios pequeños, los edificios están divididos en dos, con entradas y servicios independientes.

Concurso

200 viviendas Riachuelo – Barrio Orma

Equipo de proyecto

Ana Rascovsky, Max Zolkwer, Irene Joselevich con Matias Gutierrez, Daiana Aizenberg, Francisco Bernal Martínez, Andrea Brill e Inés Toscano